Al Emmo and The Lost Dutchman’s Mine

Al-Emmo He aquí una de esas raras y escasas ocasiones que uno encuentra, casi como por azar, la ocasión de reír, y reír de lo lindo, además de disfrutar jugando de una aventura tan genial como ésta de la que os quiero hablar hoy. He dicho casi al azar porque lo cierto es que no ha sido excesivamente publicitada aquí en España – ya sé que el tema de la no traducción al español cierra muchas puertas – pero curioso como soy leí algunos comentarios, todos, por supuesto, en páginas en inglés donde se alababa al juego desarrollado y vendido por los propios creadores, el modesto estudio Himalaya Studios, al módico precio de 30 dólares, 19 euros para la zona euro.

Al Emmo, el protagonista de la historia, es un tipo singular, bajito, feo, pobre, inocente e ignorante del mundo del wild west. A través de un anuncio en una de esas revistas de intercambio, Al, conoció a una mujer que vivía en el alejado Anozira, un pueblo en el corazón del salvaje oeste, sin saber que ella, la hermosa Ivanna, sólo era una mujer de alterne en uno de esos locales no aptos para ingenuos, el Kevin’s Saloon. Gastó todo su dinero para ir en busca de su amor soñado y sólo encontró el mayor de los desprecios: no money no Love.

Claro que en ese mismo lugar conoció a la más bella de las mujeres, Rita Peralto, codiciada por todos los hombres, y quedó prendado de su belleza. Por conseguir su amor, Al fue capaz de hacer las mil y una peripecias: buscó la flor del Saguaro (aloe vera), compitió con un noble español, Antonio, su más directo rival, al que supo desenmascarar de su falsa identidad e intenciones, se adentró en las tribus indias, y buscó el tesoro escondido en una vieja mina abandona, perteneciente a los Peralto. No sigo, pues no quiero desvelar nada más.

Presenta el juego ese aspecto cartoon, con mucho colorido, muy bien aprovechado en los escenarios 2D. Pero no son ni sus coloridos gráficos, ni su fácil gameplay; son su historia, los diálogos desternillantes, sus situaciones grotescas, el narrador de la historia (sólo hasta un punto del juego), que te suelta indirectas cuando no haces lo correcto o incluso te insulta, porque duda de tu capacidad de resolución. Muchas veces haces algo mal a propósito con el único fin de escuchar al genial narrador. Son las muchas, por no decir todas, las ocasiones en que no queda más remedio que reírse a mandíbula batiente. Es, a pesar de estar en inglés, un juego que te hace ver lo mucho que se puede conseguir con una bonita historia y en un pequeño de estudio donde apenas trabajan tres personas: Himalaya Studios Recomendable cien por cien.

Muchas Gracias a Patrín Gómez por la Colaboración con la Información.

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